Solo sin vos, y mi dolor presente,
mi pecho rompo con mortal suspiro;
sólo vivo aquel tiempo cuando os miro,
mas poco mi destino lo consiente.
Mi mal es propio, el bien es accidente;
pues, cuando verme en vos presente aspiro;
no falta causa al mal porque suspiro,
aunque con vos estoy; estando ausente.
Aquí os hablo, aquí os tengo, aquí os veo;
gozando deste bien en mi memoria,
mientras que el bien que espero Amor dilata.
¡Mirad cómo me trata mi deseo
que he venido a tener sólo por gloria
vivir contento en lo que más me mata!
Francisco de Quevedo
Francisco de Quevedo