Duerme conmigo la noche, duerme todo a mi alrededor. El silencio, casi no oigo su respiro, a mi lado se ha quedado dormido.
Me acompaña solo mi soledad, y una pequeña estrella que ha bajado a velar conmigo. Se consume lentamente. Y mi corazón con ella.
Duerme mi amor, duermen los sueños que ya no puedo soñar. Duermen mi guitarra y mis cantos, duermen las palabras también.
Sin embargo, yo no duermo esta noche. Me he bebido una copa entera de desamor. Me embriago con tus recuerdos que colorean la nube que me envuelve, son hilos de humo que danzan y fluyen por la habitación como niños traviesos jugando, inocentes se pasean por ahí.
Ya no me hacen tanto daño pero no me dejan dormir, ya no puedo soñar, ya no puedo cantar, ni platicar con tu fantasma que también se encuentra aquí, dormido.
Espíritu del mal que no me deja olvidar, hoy no me hace mucho daño pero si que me lo hace. Es veneno lento, es droga nocturna. Ya no sueño, ya no río, ya no duermo, ya no muero...