lunes, 29 de noviembre de 2010

Qué vanidad imaginar

BOLERO

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Y este fragmento:

La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos

y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.

 Julio Cortázar

domingo, 28 de noviembre de 2010

El dibujante

A veces pienso, si no existieras,
volvería al oficio de dibujante;
a entregarme el día, todo, 
a la necesaria tarea
de compartirte al mundo
como poema o canción,
en este caso: dibujo.

Con mi lápiz y tu imagen
evocaría la figura obvia:
"La reina de las montañas",
aquella mujer de belleza etérea  
con su majestuoso vestido rojo
cuya atmósfera se transformaba en música suave
cuando bajaba del cielo
enamorando a los ojos 
que detenían su mirada en ella.

Las palabras no me dejarían
ni siquiera terminar dicho preludio
por lo que en un arrebato fugaz
emprendería inmediatamente
la delicada operación.
Entonces,
comenzaría así
primero dibujaría tu cara
deteniéndome en aquel detalle
que luces cuando sonríes,
ese pequeño y sutil hueco
que existe para mi bien
y para el bien de muchas personas
y que escondes de vez en cuando
y solo existe cada vez
que te tomas la tarea
de hacer más bello el tiempo en que te veo.
Seguiría con tu cabello
que tantas veces
me toma por sorpresa
con nuevas formas capciosas,
misteriosas e improvisadas;
es como una canción de amor,
que cada vez que la escucho
comprendo y me gusta mas.

Mi lápiz se detendría
al llegar a la ligereza  
de tu cintura imposible,
que escurridiza
como sombra débil,
escapa ante la tentativa de mi brazo
que busca enredarse en ella.
Y así jugando con el tiempo,
con mis pensamientos,
y con todas mis ilustraciones
que descansan por mi habitación
dispersas en una gran paz,
dandóme cuenta que el oficio
jamás estará bien terminado,
borrando y redibujando
me conformaría con el breve intento
no por falta de habilidad,
la imposibilidad de tu belleza
a este momento ya estaría vencida
por mis triunfantes trazos,
la cosa es que ocurre
que pese a tu existencia y demás,
parte de tu hermosura
permanece siempre oculta
solo en mi imaginación.

Solo sin vos, y mi dolor presente

Solo sin vos, y mi dolor presente,
mi pecho rompo con mortal suspiro;
sólo vivo aquel tiempo cuando os miro,
mas poco mi destino lo consiente.

Mi mal es propio, el bien es accidente;
pues, cuando verme en vos presente aspiro;
no falta causa al mal porque suspiro,
aunque con vos estoy; estando ausente.

Aquí os hablo, aquí os tengo, aquí os veo;
gozando deste bien en mi memoria,
mientras que el bien que espero Amor dilata.

¡Mirad cómo me trata mi deseo
que he venido a tener sólo por gloria
vivir contento en lo que más me mata!

 Francisco de Quevedo

sábado, 27 de noviembre de 2010

Tras arder siempre, nunca consumirme

Soneto amoroso

Tras arder siempre, nunca consumirme;
y tras siempre llorar, nunca acabarme;
tras tanto caminar, nunca cansarme;
y tras siempre vivir, jamás morirme.

después de tanto mal, no arrepentirme;
tras tanto engaño, no desengañarme;
después de tantas penas, no alegrarme;
y tras tanto dolor, nunca reírme;

en tantos laberintos, no perderme,
ni haber tras tanto olvido recordado,
¿qué fin alegre puede prometerme?

Antes muerto estaré que escarmentado:
ya no pienso tratar de defenderme,
sino de ser de veras desdichado.

 Francisco de Quevedo

jueves, 25 de noviembre de 2010

Duerme

Duerme conmigo la noche, duerme todo a mi alrededor. El silencio, casi no oigo su respiro, a mi lado se ha quedado dormido. 

Me acompaña solo mi soledad, y una pequeña estrella que ha bajado a velar conmigo. Se consume lentamente. Y mi corazón con ella. 

Duerme mi amor, duermen los sueños que ya no puedo soñar. Duermen mi guitarra y mis cantos, duermen las palabras también. 

Sin embargo, yo no duermo esta noche. Me he bebido una copa entera de desamor. Me embriago con tus recuerdos que colorean la nube que me envuelve, son hilos de humo que danzan y fluyen por la habitación como niños traviesos jugando, inocentes se pasean por ahí. 

Ya no me hacen tanto daño pero no me dejan dormir, ya no puedo soñar, ya no puedo cantar, ni platicar con tu fantasma que también se encuentra aquí, dormido. 

Espíritu del mal que no me deja olvidar, hoy no me hace mucho daño pero si que me lo hace. Es veneno lento, es droga nocturna. Ya no sueño, ya no río, ya no duermo, ya no muero...

sábado, 20 de noviembre de 2010

Sueño de Abril


a Karla...

He visto una nueva estrella
que no respeta la noche.
Y aunque la luna reproche
de día sale, sin ella.

Sin cielo, nubes ni sol
la estrella de luz fugaz
con su destello es capaz
de hacer cantar a una flor.

Pues puede con su color
apagar al universo,
robarse mil de mis versos
y hacer callar al amor.

Es sueño una vez soñado
que ha querido traspasar
la brecha del mundo real
y sin querer ha pasado.

Vagabundo del amor
caminó calles vacías
de desdichas y alegrías
por la vida sin razón.

Un día para mi suerte
al fin he hallado mi sueño
que andaba sin mucho dueño
y ha sido casi la muerte.

Pero no muerte de fin
sino de amor encontrado
y juntos hemos cantado
en una noche de abril.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Pon tu frente sobre mi frente

Pon tu frente sobre mi frente
y tu mano en mi mano.
Y hazme los juramentos
que romperás mañana.
Y lloremos hasta que amanezca
mi pequeña fogosa.

Paul Verlaine