viernes, 20 de julio de 2012
Vehemente
Separado rebelde de la esfera cotidiana
me entrego a la noche de azul vestimenta,
me paraliza el sueño cual droga fatal.
Debo buscar la espada del verso implacable,
debo gritar la vida,
comprender que el tiempo es enemigo amigable,
debo asirme al tronco de este amor que me ha sanado tan efectivamente
de tantos años oscuros,
es raro abrazar al que ahora me tortura tanto amable
y ya no mezquinamente.
Hace un tiempo pude haberme esfumado,
pude haberme desvanecido en el aliento sutil de las noches que me configuran;
hace un tiempo pude haber perdido de golpe las trece vidas
pero aquí estoy, parado ante la marcha incesante nocturna,
entonando en un canto las fuerzas que aún no domino.
Expongo las razones que mueven mis extensiones,
son simples: la poesía, la belleza,
ya enunciarte sería tradicionalismo.
A veces me pregunto sobre la condición humana,
sobre la muerte, el alma y las purificaciones,
sobre las cosas nefastas y lo eterno cotidiano
a veces me pregunto el universo entero
y casi siempre eres todas las respuestas,
el resumen del absoluto, su explicación detallada,
mi infinita cotidiana, mi fragilidad perfecta.
Eres la unidad que me da el amor,
tú eres amor, amada y ser amado.
Cuando escasea el amor, traes más,
cuando se apaga el amor, lo enciendes otra vez,
cuando se seca, me empapas en su mar,
amor, amor, amor
es tu juego favorito,
es mi juego favorito,
y no sé si vamos ganando o perdiendo
pero seguimos jugando y jugando
hasta que no se nos arranque,
en dos hálitos o en uno,
la vida.