cual límite formidable y duro de alcanzar,
mas cuando se trata de mí, amor, eres tenaz,
no te burla la muerte con sus gracias,
ni te pesca la vida con su uniformidad;
Por eso vienes siempre embanderada
en cantos, en victorias, en retornos anhelados.
Con qué sutileza me acaricias el rostro con tu sonrisa,
eres bella amor, eres tus besos,
¿Cómo has hecho para tejer estas memorias?
Haces parecer posible contener la inmensidad,
advierto lo poco absurdo de envolver el huracán en un abrazo,
porque cada vez que tomo tu mano, pesa más
y debo sostenerla más fuerte,
porque ya no intento incorporarte a mis costumbres,
ya me entrego a ti como una vez al jazz
ya no te ando buscando entre sueños dispersos,
ni vagabundeo por insomnios desgarradores.
Ponle las estrellas al cielo nocturno amor y ven,
acompaña mi caminar taciturno, toma mi mano,
deslicémonos como nubes por las calles de mi soledad,
permite que me embriague de tu mirada, del fulgor,
¡Mírame! con esos ojos tuyos: el infinito.
La vida está pasando amor, eso es seguro
y al borde de la vida está el deceso,
un límite formidable y duro de alcanzar,
mas cuando voy contigo amor, no me preocupa
pues la he visto en tus ojos amor, la inmensidad.