martes, 20 de marzo de 2012

Mi utopía ilustrada

El tiempo no se detiene,
ni va más lento por nosotros,
nos va dejando fragmentos,
¿qué experiencia aquí y allá?
no me interesa eso.

Me emociona cómo va descubriendo
cada vez un poco más
de ti y de mí,
del nosotros impecable que vestimos todos los días,
del nosotros que no vemos cuando despertamos
y que está ahí,
del himno matutino que nos mueve a desayunar,
a escuchar la música al salir a la calle.

Me emociona encontrarte en cada viaje,
en cada vuelta,
en cada giro del viento
que acomete mi frente por las tardes
en que se ha vuelto tan claro llevar tu mano en la mía.

Tu belleza, a todas luces, es mi utopía,
la que me veo encaminado a describir;
La noche, evidentemente, tu tiempo,
el viento nocturno, tu cantar.

Tus ojos me han entregado buena parte de ti,
y cuando me miras fijamente,
yo podría tomar tu mirada
y anunciarla por las calles,
aferrándome a ella cual verdad absoluta.

Tus manos, son ideales,
con ellas te has entregado de lleno,
me has llenado con ellas,
me has dicho todo,
con esas manos tuyas
que se ofendieran si las tildara de suavidad,
o de ternura,
tus manos llevan nuestro amor.

Tu sonrisa es el rayo de sol,
es mi regresar cansado a casa
a descansar satisfecho,
tu sonrisa es el pan.

Tu cabello negro es la tinta,
son los dibujos que hacen
mis manos inquietas,
son las líneas que no acabo nunca de dibujar,
tus cabellos son mi caligrafía,
tan singulares
y tan míos.

Finalmente, tu beso,
amor tu beso es una noche,
la unidad vital que me define,
es mi esqueleto,
mi ser más profundo,
y al dármelo cada vez,
queda pegado a mi alma.
Quítame lo que quieras,
desgárrame,
hazme agonizar si eso quieres.
Pero tu beso.
Tu beso ¡no!
no puedes quitármelo, me temo;
Porque tu beso,
amor,
tu beso soy yo.

viernes, 9 de marzo de 2012

De las vigilias


Madrugada insomne ¿qué tal?
te saludo y callada me miras;
No sé si eres sólo una nube negra
con un suave contorno luminoso.
Se hace tarde ¿sabes?
La música sigue dándome respuestas
pero el silencio hace rato se la llevó.
¿Crees que me ama?
Yo creo que sí, tal vez.
El día que se viene será pesado.
Ser feliz a diario se hace cada vez más difícil
pero me conoces, soy necio.
Es interesante pensar en la muerte
¿No te has preguntado eso?
Qué pensará de mí,
mis ojos ya no dicen tanto como antes,
he dejado perdido al vagabundo que te cantaba
pero no te creas, seguimos siempre igual de amigos.
Te juro que he querido escribir y no sé.
Ya nada es igual, pero me va bien, te juro.


Por el jazz te juro, estoy seguro que has pensado algo,
que ya no soy el mismo, y algo así ha de pasar
¿qué sé yo? Lo que te puedo decir es que sigo loco.
Estoy bien. La vida viene con tantas figuras,
jamás me aburre; 
duermo bien: no te preocupes.
Sí, he salido a mirar las estrellas de vez en cuando;
sí, también sigo siendo juglar o eso digo.
Mi lira está encerrada, pero no ha muerto.
Ya no me exigen como antes
pero me siguen exigiendo, te digo;
Y ahora, platícame de aquel recuerdo, 
y de aquel otro
antes de que me olvide de nuevo;
Ya hace tanto tiempo... 
La memoria es mezquina,
y es lo único que tenemos.
Cuéntame de aquel grupo que una vez encaminé
a quién sabe dónde, a quién sabe qué;
Quisiera que fuera más temprano
y que estuviéramos más solos
para una reunión de verdad,
y poder cruzar palabras, notas y aventuras,
encender cigarrillos y apartarnos el pelo de la cara,
poner un poco de jazz, y vivir.


Desempolvar la antigua lira.
Ya no nos parecemos tanto, es cierto,
pero sigo teniendo las mismas manos
y sigo cantando con la misma voz.
Mi lira está encerrada pero no ha muerto.