viernes, 25 de marzo de 2011

Búsqueda

Termina otra vez. Dos situaciones, una es favorable. Siendo estrictos, ninguna. Despierto y mi almohada empapada por la saliva de un beso mustio, y en mi cama cálida, solitaria y vacía podría ser de día, pero lo que llueve es noche. Un cigarrillo encontrará un dibujo al final de su cabeza luminosa. Irregular y bello es ese garabato, sin embargo no me atrevo a ponerle su nombre: "el amor". No puedo seguir respirando mis sueños sin antes contarme un cuento para antes de dormir, pero pienso ¡ay!, qué podría contarme si todo terminaría en un arrastrar de lágrimas secas mezcladas con saliva. Y las cuerdas de la angustia son acariciadas por mis propios dedos. Ya la música no me produce cura alguna, el canto más triste sonaría a muerte y el más alegre moriría con él. Una taza de café, ya un poco tibio, sin azúcar (como jamás lo tomo), pretenderá apartar las meditaciones para convertirlas en algodones, en flores, en paz. Nada, subió el humo y se enredó con el dibujo hecho con el cigarrillo para convertirse en recuerdos. El sudor de la camiseta pegada a mi cuerpo es mi único abrazo. El fondo de polvo en la taza ya no me sirve, y no tengo nada. Miro mis libros, y el tablero de ajedrez, y de qué me sirve jugar otra partida imaginaria... de nada, o talvez si me sirve.