sábado, 8 de noviembre de 2014

Recuerdo vespertino

La tarde ha comenzado, ya la oscura
penumbra silenciosa esparce un cielo cobre.
Pienso que en tu hermosura no hay átomo que sobre
ni música que alabe tu bella arquitectura.

Si en flores aparece tu pasional figura
mi corazón herido, surcado, triste y pobre
dejará que el milagro de tu sonrisa obre
curándolo de la muerte, el mal y la sepultura.

Latiendo ante tu belleza, soñando con tu dulzura
al esperar que aparezcas sonreirá con premura
y entonará los cantos y acordes de tu nombre.

Pues cuando empiece la noche, fundando su negra altura
y sus estrellas envidien las luces de tu hermosura
anunciará tu silueta la dicha de todo hombre.