En los caminos claros de tu voz
amaneció mi canto hecho pedazos.
La noche de tus ojos
lo atravesó con dagas de luciérnagas
y tu suave sonrisa le dio la absolución.
Se desangró en azul su corazón bohemio.
Tú bien sabes
que a la orilla de la palabra aquella
corre un río de llanto.
Pero no dices nada.
No me dices nada
Y sin embargo,
en los caminos claros de tu voz
amaneció mi canto hecho pedazos
Pedro Geoffroy Rivas