viernes, 14 de octubre de 2011

Llévate amor mi corazón cuando llueve

Esta tarde llueve, llueve mucho
¡y no tengo ganas de vivir, corazón!
-César Vallejo
Llévate amor, mi corazón cuando llueve,
Y no porque a mí no me haga falta,
sino para abrigarte cuando sientas frío,
llévatelo, mas no olvides secarlo cuando pase la lluvia
que él te cuide o que cuides tú de él.


Yo te lo doy como una madre da una estrella a su niño,
Como un grillo le canta a su noche;
Te lo doy lleno de recuerdos, de risas,
de las noches en que me amaste un “mucho” y yo un “mucho más”;
Lleno de tu nombre pronunciado al despertar. 
También tiene mis angustias y mis temores,
mi miedo a morir, mi dolor de cuello;
Mis insomnios grises, y huele a café.

Es así amor como te doy mi corazón,
no digo cuando lo pediré de vuelta
para que juguemos otra vez, y descubramos
las sorpresas que puedan haber en él,
y nos pinte con sus colores,
y nos duerma con sus canciones.
Cuando salga el sol haz que mire el arcoíris;
Dale leche en las mañanas, que oiga el canto de las aves;
Dale su café, no lo olvides,
Baila con él de tarde, escucha un poco de jazz,
atiende sus suspiros cuando esté triste;
Escucha atentamente sus pronósticos de felicidad.


Y cuando caiga la noche, puedes dejarlo despierto un rato más;
Él te observará mientras duermes, y hará en silencio
un recuento de todas las sonrisas cruzadas, 
hará un homenaje;
Cantará un poco, como tanto le gusta, 
te cantará hasta llegar a muy cansado
y así sin más, se deje caer en lo profundo de tus manos
y se eche a dormir contigo...

Mientras piense una historia para el día siguiente,
una para acompañar a la otra historia,
a la que hacemos tú y yo  cuando nos miramos,
cuando jugamos a dibujar sonrisas en el rostro del otro
con nuestros ojos;
Cuando, sin parar, reímos como locos,
tendidos al borde de la felicidad,
y esa es nuestra historia, la de nuestro amor,
que ocurre cada vez,
cada vez que te doy mi corazón.