jueves, 20 de octubre de 2011

Se acerca el tiempo

Ya se acerca el tiempo, amor,
de recordarnos el amor,
viene despacio, como siempre,
viene seguro, viene feliz;
Ya he dejado mi sueño bien soñado
lo dejé pegado en la almohada, despierto.

Rememoro aquellos tiempos
de noches estrelladas y cantos triunfales;
De negar la rutina casi predecible
que se avecinaba con las otras promesas
de nuestro amor casi eterno.

Hoy recuerdo, la lluvia
que suave  se detenía a escuchar nuestra música,
a dibujar nuestros besos,
a escuchar cuando te dijera:
‘te ves linda cuando llueve’
Y sentirse culpable.

Recuerdo el viento de la tarde
susurrándome secretos al oído.
Y yo jugando a no contarte nada,
suplicando mi café
e interpretando el alejarse suave
de tus cabellos negros ondeando en el aire
alrededor de tu sonrisa sublime.

No te recuerdo a ti, ni te olvido;
Vives conmigo, así sin más,
basta ojear un espejo para descubrir
el  ‘tú a mi lado’ lleno de risas y mariposas
y aproximar una sonrisa en mi rostro
que hoy se atreve a ser verdad.

Hoy siento que todos esos recuerdos
son casi innecesarios,
pues los repetiré mañana, y pasado mañana,
los afinaré y les daré talle de leyenda de amor;
Los tendré a la mano para cada vez
que sienta en mi sangre
La fragilidad que viene cada vez
con el tiempo,
el tiempo que se acerca cada vez
que me mata…

Ese tiempo que viene,
lento y bailarín,
acabándome de a poco;
Pero sobre todo,
recordándome que he sido feliz.

viernes, 14 de octubre de 2011

Llévate amor mi corazón cuando llueve

Esta tarde llueve, llueve mucho
¡y no tengo ganas de vivir, corazón!
-César Vallejo
Llévate amor, mi corazón cuando llueve,
Y no porque a mí no me haga falta,
sino para abrigarte cuando sientas frío,
llévatelo, mas no olvides secarlo cuando pase la lluvia
que él te cuide o que cuides tú de él.


Yo te lo doy como una madre da una estrella a su niño,
Como un grillo le canta a su noche;
Te lo doy lleno de recuerdos, de risas,
de las noches en que me amaste un “mucho” y yo un “mucho más”;
Lleno de tu nombre pronunciado al despertar. 
También tiene mis angustias y mis temores,
mi miedo a morir, mi dolor de cuello;
Mis insomnios grises, y huele a café.

Es así amor como te doy mi corazón,
no digo cuando lo pediré de vuelta
para que juguemos otra vez, y descubramos
las sorpresas que puedan haber en él,
y nos pinte con sus colores,
y nos duerma con sus canciones.
Cuando salga el sol haz que mire el arcoíris;
Dale leche en las mañanas, que oiga el canto de las aves;
Dale su café, no lo olvides,
Baila con él de tarde, escucha un poco de jazz,
atiende sus suspiros cuando esté triste;
Escucha atentamente sus pronósticos de felicidad.


Y cuando caiga la noche, puedes dejarlo despierto un rato más;
Él te observará mientras duermes, y hará en silencio
un recuento de todas las sonrisas cruzadas, 
hará un homenaje;
Cantará un poco, como tanto le gusta, 
te cantará hasta llegar a muy cansado
y así sin más, se deje caer en lo profundo de tus manos
y se eche a dormir contigo...

Mientras piense una historia para el día siguiente,
una para acompañar a la otra historia,
a la que hacemos tú y yo  cuando nos miramos,
cuando jugamos a dibujar sonrisas en el rostro del otro
con nuestros ojos;
Cuando, sin parar, reímos como locos,
tendidos al borde de la felicidad,
y esa es nuestra historia, la de nuestro amor,
que ocurre cada vez,
cada vez que te doy mi corazón.