Fijé mi rumbo al mar, al ver tu luz marina,
tu forma celestial, tu angelical figura,
las aguas que reposan bajo tu sombra pura,
y el viento que acaricia tu leve piel divina.
Admiro la belleza, tu rostro me fascina
y ante el azul inmenso, tu imagen prefigura
el día que atardece dando paso a la oscura
noche que te hace estrella, blanca flor diamantina.
Un ángel te replica, ostenta tu hermosura;
Sin asombro descubre mi discreta mirada,
las alas te presta, gloriosa travesura.
No sabe el secreto, mi dicha adorada
que a diario describe tu tenue blancura
y en versos dispone tu imagen amada.
sábado, 21 de febrero de 2015
lunes, 19 de enero de 2015
A una dama vestida de blanco
Blancura eterna, fulgor insuperable,
intensa claridad, culto de astro encendido,
fúlgida luz hermosa que da brillo al cielo.
Enceguece mis ojos tu fuego constante,
cuando vistes de blanco es la mañana.
Soberbios tus rayos impactan su entorno
y débil cada sombra se extingue indefensa.
Mi ser silencioso es un alma cautiva,
víctima sin consuelo del castigo solar,
que ejecuta tu lumbre en el alto recinto;
y sin embargo al caer fulminado por tu inefable albura
me desplomo en la dicha incalculable al pensar
que por contemplar tu santa divinidad
no es alto precio la vida.
fúlgida luz hermosa que da brillo al cielo.
Enceguece mis ojos tu fuego constante,
cuando vistes de blanco es la mañana.
Soberbios tus rayos impactan su entorno
y débil cada sombra se extingue indefensa.
Mi ser silencioso es un alma cautiva,
víctima sin consuelo del castigo solar,
que ejecuta tu lumbre en el alto recinto;
y sin embargo al caer fulminado por tu inefable albura
me desplomo en la dicha incalculable al pensar
que por contemplar tu santa divinidad
no es alto precio la vida.
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