Armada la mañana de astros deslumbrantes,
lució la estrella regia su luz despampanante;
Entre los cantos breves de aves delirantes
jugó la golondrina su azar exasperante.
Al filo de las doce tu bella arquitectura
negó las cosas bellas de la naturaleza,
desde tu cuello hermoso bajaba la pureza,
rodaba por tu hombro la luz tranquila y pura.
Al sol de la mañana brillaba tu hermosura.