miércoles, 28 de agosto de 2013

Ceguera

Se apaga,
el temblor tenue de la tarde de tu nombre,
se hunde, deshace el camino
en la oscuridad donde me deslizaba a tu lado,
era tu sombra la que me amaba,
tu sombra, que al rayo oblicuo de mi voz
atendía con cariño cuando no se disipaba.

Toma forma el canto,
la débil melodía de mis nubes
el viento oscuro de mis labios
que en la lóbrega tarde de mis muertes
y sobre el susurro arbóreo y feliz 
condujo temeroso mi corazón fatal.

El látigo del olvido
presume su victoria en mi nueva casa,
el infierno inmóvil y grácil
se instala diáfano en la vida,
ya he perdido toda vista,
no he comido desde ayer, 
la noche se acerca
¿qué hacer con tanta ceguera?
se apaga, en fin, y se enciende tu ausencia.

jueves, 1 de agosto de 2013

Como la letra aleph

Sobre él estaba extendido un mosquitero de fina gasa, también roja, y en el lecho había una joven de maravillosa hermosura, con ojos babilónicos, un talle esbelto como la letra aleph, y un rostro tan bello que podía envidiarlo el sol luminoso. Era una estrella brillante, una noble hermosura de Arabia como dijo el poeta:
 
¡El que mida tu talle ¡oh joven! y lo compare por su esbeltez con la delicadeza de una rama flexible, juzga con error a pesar de su talento! ¡Porque tu talle no tiene igual, ni tu cuerpo un hermano!

¡Porque la rama solo es linda en el árbol y estando desnuda! ¡Mientras que tú eres hermosa de todos modos, y las ropas que te cubren son únicamente una delicia más!


[Las mil y una noches]