sábado, 29 de enero de 2011

El poema, la unidad

a un poema

El hambre que falta cuando estoy comiendo;
sueño que no duermo cuando estoy dormido;
la risa que oculto cuando estoy riendo;
el rumbo que pierdo cuando estoy perdido.


El juego que gano cuando estoy perdiendo;
la ilusión que acaba cuando la he vivido;
la vida que muero cuando estoy viviendo;
el canto que canto, los versos que escribo.


Eres el secreto detrás de mi sombra,
un simple papel lleno de palabras,
eres lo que falta y eres lo que sobra.


Eres tú mi muerte y también mi obra,
eres un silencio, lleno de baladas,
eres lo que amo, eres mi memoria.

Que duro empezar el día

Que duro empezar el día,
luego de una noche larga,
sin sueños, velada amarga,
y continuar la pesadilla.

Duro es, empezar mi día
y esperar que terminara
lo mas pronto y que acabara
mi tristeza y mi agonía.

y mas duro terminar
un día así y luego la noche
larga fría y me reproche
para volver a empezar...

domingo, 23 de enero de 2011

¿A mí me buscas?

"Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión;
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?" "No es a ti, no."

"Mi frente es pálida; mis trenzas, de oro;
puedo brindarte dichas sin fin;
yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?" "No; no es a ti."

"Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible;
no puedo amarte." "¡Oh, ven; ven tú!"

-Bécquer

Es un sueño la vida

Es un sueño la vida,
pero un sueño febril que dura un punto;
cuando de él se despierta, 
se ve que todo es vanidad y humo..

¡Ojalá fuera un sueño 
muy largo y muy profundo!
¡Un sueño que durara hasta la muerte!...
Yo soñaría con mi amor y el tuyo.

-Bécquer

Olas gigantes que os rompéis bramando

Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre las sábanas de la espuma
¡Llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡Llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en el fuego ornáis las desprendidas orlas,
arrebatando entre la niebla oscura,
¡Llevadme con vosotras!

Llevadme, por piedad, a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria...
¡Por piedad!... ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!

-Bécquer

¿A qué me lo decís?

¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable,
es altanera y vana y caprichosa;
antes que el sentimiento de su alma,
brotará el agua de la estéril roca.

Sé que en su corazón, nido de sierpes,
no hay una fibra que al amor responda
que es una estatua inanimada; pero...
¡Es tan hermosa!

-Bécquer